30 Noviembre 2009
Camino de Natal desde Joao Pessoa y a unos 80 km se encuentra Goianinha, donde nos dejó el bus y desde allí cogimos otro que nos llevó hasta Pipa, que pertenece a la localidad de Tibau do Sul, esta vez sin equivocarnos ni liarnos para nada, fue llegar, subir al bus y salir, todo genial, algo que no nos había sucedido desde que llegamos a Brasil, además era un microbús en condiciones, nada de furgonetas sobresaturadas.
Al llegar a Pipa lo de encontrar un hostel no fue complicado, pues a primera vista es un sitio donde hay mucho turista europeo, algunas veces del año estos llegan de forma masiva, entonces existen bastantes establecimientos comerciales, posadas y hostels. En un principio no dirigíamos a un hostel internacional al ver un cartel indicativo pero de camino a él nos encontramos otro que tenia muy buena pinta y al entrar a preguntar, nos encontramos con la grata sorpresa de que los dueños hablaban inglés y castellano, porque ambos habían sido viajeros (cosa que se nota, os lo digo yo que he sido y soy mochilera y una nota eso...). Ademas todo estaba nuevo, hacia solo tres semanas que habían acabado la reforma y de precio estaba bastante bien, con lo que decidimos quedarnos y la verdad es que hemos estado de puta madre, con internet wi-fi que funciona y gratuito, se nota que esta gente ha sido viajera y que encima se encuentra empezando, la atención ha sido exquisita. El hostel se llama Sugarcane y sus responsables Peter y Ricardo, a los que les tenemos que dar las gracias por darnos ese trato, bueno, también al resto de la gente que hacen posible funcionar el hostel, todo han sido facilidades, ha sido como estar en casa.
Entre la sorpresa de encontrar un hostel como el Sugarcane y Pipa en general, que es un sitio precioso, el resultado ha sido que hemos estado una semana y nos hemos ido con algo de pena, con ganas de estar un poco más, ojalá sea en otro momento futuro. Como decíamos el lugar está genial, un pueblo arregladito, limpio, construcciones muy moderadas pues no se pasa de las dos alturas y con un toque tradicional. Existen locales de diverso tipo, muchos restaurantes y tiendas, puedes hacer muchas cosas, excursiones por playas, parajes naturales, dunas, paseos en barco,surf,vamos está bastante bien montado para recibir turismo, especialmente europeo proveniente de Holanda y Noruega, pero también de otros sitios o del mismo Brasil.
Pipa tiene playas espectaculares, con poca presión comercial lo que le hace tener ese toque especial, playas para surferos, playas con piscinas naturales, playas planas y con la posibilidad de darse un baño con delfines a tu alrededor. Además la playa cambia a lo largo del dia, dependiendo de la marea, empiezas bañándote en las piscinas naturales que se forman debido a la gran barrera de piedra que hay y que hace de Pipa una pequeña bahía. El dia sigue su curso y el océano ñpoco a poco va sobrepasando la barrera de piedar y llenando las piscinas naturales hasta que las cubre por completo y acabas en una playa como todos la conocemos. Pero es un autentico placer estar dentro del agua y ver como el nivel sube poco a poco. Jamás habíamos vivido algo asi. Personalmente yo, Rocio, después de haber estado en tantos sitios, admito que es la mejor playa donde he estado nunca.
De los siete días que hemos permanecido en Pipa lo único que se ha salido del disfrute de sus playas ha sido un paseo en barco por las playas pero vistas desde el mar. Una nueva experiencia para David, que nunca había subido en un barco anteriormente y bueno, se mueve que da gusto, la verdad es que normal que haya gente que no lo aguante, a poco oleaje que haya es un sube baja que mejor que lleves la digestión hecha. El paseo no es que fuera excesivamente largo pero estuvo bien, vimos las playas desde otra perspectiva, a los lomos de los delfines a cierta distancia y nos dimos un baño en plena mar, encima nos salió algo más barato porque fuimos con los dueños del hostel y Ricardo tenía un colega en los del paseo.
El último día conocimos una pareja de franceses que estaba haciendo lo mismo que nosotros, pero en su caso ella que era profesora de español se había cogido la excedencia y él era el que estaba en el paro, y también algo preocupados por el tema del dinero porque llevaban bastante gastado y tenían ciertas dudas de que tuvieran para los seis meses que querían estar viajando, pero como al igual que nosotros han empezado por el país más caro, Brasil, porque aunque la moneda se cambia en torno a un euro son 2,5 reales brasileños, la vida no es tan barata, y el dinero se va con cierta rapidez, pero bueno, al comentarlo estamos en la misma situación, con lo que nos dimos seguridad mutuamente y esperando que en el resto de países se corrija este exceso para que sea posible llevar a cabo el viaje programado
En el hostel también hemos conocido a un italiano que trabajaba cuatro meses alquilando barcos suyos en Italia y el resto del tiempo lo empleaba en su disfrute y se iba a tirar una buena temporada en el hostel, con el también nos hemos reído, sobre todo cuando nos hablaba de Italia y los personajes que tienen allí, y luego nos quejamos en España de lo que tenemos, sé que suena a consuelo de tontos pero es lo que nos queda, pero bueno, el italiano se lo tomaba con humor.
Y bueno, esta ha sido nuestra estancia en Pipa, única del estado de Rio Grande del Norte porque Natal al final hemos pasado de ir a visitarla porque con toda la gente con la que hemos hablado nadie ha dicho nada a su favor y mucho en su contra, con lo que decidimos alargar la estancia en Pipa e ir a Natal únicamente a coger el avión que nos lleve a la siguiente parada, Rio de Janeiro, poniendo fin en nuestro ascenso hacia el norte del Brasil y poniéndonos en camino del sur. Para ello nos costará una noche, porque nuestro vuelo sale a las 3:50 de la madrugada, hace escala en Recife y llega a Rio sobre las 9:20 horas de la mañana, con lo que noche en el aeropuerto. Nos vamos para la ciudad que consiguió ganar a Madrid en la carrera de los juegos olímpicos del 2016, veremos por qué. (Y yo Rocio añado que vuelvo dos años y medio después a la "ciudad maravillosa", donde tan bien lo pasé, tanto me gustó y disfruté y de la que tan gratos recuerdos guardo...Rio allá vamos!!!!!!)
servido por Rocio y David
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25 Noviembre 2009
Un tanto quemados por la experiencia en el peor hostel de Brasil, llegamos a uno de la misma cadena en la ciudad de JOAO PESSOA, capital del estado de Paraíba. Y la sorpresa fue bastante grata, pues aunque seguíamos durmiendo en habitaciones separadas y la gente seguía dirigiéndose a nosotros en portugués, el ambiente era otro, había wi-fi no gratuito pero había, pero también existía otra red abierta, por lo que al final no tuvimos que pagar el impuesto revolucionario, la playa estaba cerca y el hostel era muy bonito y bien cuidado.
Joao Pessoa es una ciudad tranquila, a veces demasiado, lo comprobamos el domingo, nuestro primer día allí, pues suponiendo que casi todo el mundo se iría a la playa, decidimos visitar el centro histórico. No es que hubiera poca gente es que nos lo encontramos desierto, no había nadie por la calle, con lo que pudimos pasear tranquilamente y sin prisas. Se recorre rápido y todo está muy cerca. Lo que más nos impresionó de la ciudad fue comprobar con lástima algo muy común en las ciudades brasileñas: el desorden y la poca armonía a la hora de construir edificios que no pegan ni con cola, parece que las normas arquitectónicas brillan por su ausencia o por lo menos en su aplicación. Hay en Joao Pessoa edificios mega altos, grisáceos, estrechos y sucios, al lado de casas coloniales o en la misma plaza central. David dice que parecen CPUs, y tiene razón. Aunque también hay que remarcar que es una de las pocas ciudades de Brasil que no permite construir edificios altos en la costa....pero 200 m al interior hay autenticas barbaridades

El lunes nos fuimos a las playas de la zona norte de Joao Pessoa y la verdad es que estuvimos genial, puesto que la playa estaba prácticamente desierta, bastante natural, plana, de arena blanca y aguas cristalinas. Desde el punto de vista de David muy bien, para Rocío no tan bueno ya que hay olas, pero bueno, apenas sin importancia.
Y como no es una ciudad muy orientada al turismo internacional, para visitar las hermosas y casi vírgenes playas que rodean la ciudad, hay que viajar en coche, los autobuses casi no llegan, con lo que aunque somos un poco reticentes a realizar excursiones organizadas, el martes no nos quedo otra que contratar un tour de este tipo que recorría las playas del sur de la ciudad. Al final mereció la pena. Lo hicimos con otros dos paulistas (es decir, dos chicos de Sao Paulo) y un guía que parecía Bitelchus en un buggy a toda leche por las carreteras de Joao Pessoa, que me dejó dolor muscular de tanto que me agarré a la barra de seguridad, y unos nudos en el pelo que ni Dios desenredaba....El caso es que tanto las playas de Gramame o Jacuma eran preciosas así como la de Coqueirinho, considerada una de las mejores de Brasil, simplemente viendo las fotos sobra cualquier tipo de descripción. También estuvimos en la primera playa naturista que existió en Brasil, la de Tambaba, muy bonita y con piscinas naturales, aunque la mayor parte de la playa tiene bastante oleaje al no tener coral o roca que impida su entrada. La playa estaba vacía, la atracción estaba a la entrada ya que la gente se hacía fotos en un cartel y junto a un puesto de dos funcionarias de Brasil que indicaban la normativa a cumplir al otro lado. Un detalle a remarcar, tenías que ir acompañado, nunca solo. Ninguno de los dos nunca habíamos estado en ninguna de este tipo, así que ya podemos decir que la primera vez que nos bañamos en el mar como nuestra madre nos trajo al mundo, fue en Brasil.

Con el tour también hicimos una parada en Ponta da Seixas, la parte más oriental de toda Sudamérica. Hay un monumento que conmemora ser el punto más cercano a África de todo el continente y es por donde antes amanece de toda Sudamérica.

En definitiva, la excursión estuvo bastante bien pero todo esto hubiera sido más interesante si hubiéramos ido nosotros con nuestros propios medios para dedicar el tiempo que merece cada sitio para poder disfrutar de aquellos parajes libres de la intervención masiva del hombre, que generalmente los jode al dotarlos de esos supuestos servicios necesarios.
Nuestro paso por Joao Pessoa fue tranquilo, descansamos y además por fin hablamos con gente viajera como nosotros, es más, queríamos ir a Natal antes de volar a Rio de janeiro, pero todos nos hablaron mal de dicha ciudad y fue Lili, una francesa super viajera la que nos recomendó que en vez de allí fuéramos a Pipa, que se encuentra antes de llegar a Natal y que es mucho mejor, a los dos nos pareció buena idea y encima nos pillaba de paso, por lo que esta es nuestra próxima parada de nuestro viaje.
servido por Rocio y David
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19 Noviembre 2009
Tras 13 horas de viaje en autobús desde Salvador llegamos a Recife, capital del estado de Pernambuco. El viaje no se hace muy pesado porque viajamos de noche aunque extreman mucho la temperatura interna del bus, pues ponen el aire acondicionado a toda hostia, hasta dan una manta para cada viajero, por lo que imaginaros, igual lo hacen para que no se nos olvide la estación en la podríamos estar en nuestro país de origen, ….por el resto bastante bien, se nota que acostumbran a las largas distancias.
Tras 13 horas de viaje en autobús desde Salvador llegamos a Recife, capital del estado de Pernambuco. El viaje no se hace muy pesado porque viajamos de noche aunque extreman mucho la temperatura interna del bus, pues ponen el aire acondicionado a toda hostia, hasta dan una manta para cada viajero, por lo que imaginaros, igual lo hacen para que no se nos olvide la estación en la podríamos estar en nuestro país de origen, ….por el resto bastante bien, se nota que acostumbran a las largas distancias.
Al llegar a Recife directamente nos trasladamos a un pueblo limítrofe llamado Olinda, pues nos lo recomendó Nir, un amigo israelí de Rocío que ya estuvo por aquí, y la verdad es que fu
e un acierto, el sitio es precioso, mas después de ver Salvador. Olinda es bastante tranquilo, costero al norte de Recife, y posee uno de los primeros cascos antiguos declarado patrimonio de la humanidad en Brasil, casitas bajas y cada una de un color. Tiene uno de los carnavales más famosos del país en los que por lo visto el pueblo literalmente se llena de gente de fiesta por sus calles, algo impresionante, según los lugareños es mucho mejor que el de Río de Janeiro. Lo cierto es que da gusto pasear por sus calles y plazas, bien arregladas, con ese ambiente colonial tan característico de Latinoamérica, se nota que se preocupan por el mantenimiento del pueblo.
Después de pasar dos días en Olinda nos vamos para el sur de Recife, a un pueblo llamado Tamandaré ya que nos han hablado muy bien de él en la oficina de turismo de Olinda, principalmente por sus playas. No sabíamos nada de él, ya que está apartado de todos los circuitos turísticos internacionales y si no vamos a la oficina a informarnos, ni nos enteramos que existe. El viaje hasta allí fue bastante brasileño-latinoamericano, es decir, tuvo de todo, primero cogimos un bus en Recife hasta Rio Formoso, una ciudad que estaba al lado de Tamandaré, pues el autobús diario hacia allí ya había salido. Pero nos pasamos de pueblo porque nadie nos dijo nada (aquí en el nordeste todos hablan en portugués cerrado, y nadie hace por entenderte, no como en el sur, que al menos chapurrean el “portuñol” …) y acabamos en Barreiros, un pueblo en el medio del sertâo pernambucano, es decir, en medio de la nada. Después allí tuvimos que esperar por lo menos una hora a que pasara el siguiente medio de transporte, una furgoneta Volkswagen del año la pera en la llegamos a ir 17 personas y nuestras dos mochilas, pero bueno, mejor que en el metro de Madrid en plena hora punta, al menos íbamos sentados. Una vez en Tamandaré tuvimos que tomar una moto taxi que nos llevó a ninguna parte, bueno si, a tomar por culo porque no tenían ni idea de donde nos tenían que llevar,(aquí en esta zona de Brasil, parece que nadie se entera de nada…) y nosotros que tampoco, total peor imposible, por lo que después de preguntar en varias posadas con precios desmesurados y andar un buen rato con la mochila nos encontramos con una pareja viajera brasileña que se apiada de nosotros al vernos tan cargados y nos indica donde podemos encontrar alojamiento a buen precio. Tamandaré es impresionante lo que pasa es que fuimos justamente el fin de semana de fiestas
por el día de todos los santos y todo estaba lleno, nosotros que íbamos buscando playas tranquilas nos topamos con todo lo contrario, playas abarrotadas y de posada un cuchitril, pero es lo que había. Una vez que pasó el fin de semana ya había sitio en el único hostel del pueblo (que fue al que queríamos ir desde un principio) y genial, un sitio como dios, cerca de la playa y barato, y las playas para nosotros, y bueno, la verdad es que con las fotos sobran las palabras, un paraíso, playas de arena blanca, piscinas naturales y agua cristalina. Por todo ello decidimos quedarnos unos días porque el sitio lo merecía.
Con algo de pena al dejar Tamandaré, nos fuimos para Recife. La verdad es que no es un sitio que podamos recomendar porque la ciudad no tiene nada del otro mundo, un centro histórico que no está muy cuidado y sucio, excepto alguna zona que se pueda salvar la mayoría no dice nada de nada, y eso que la llaman la Venecia brasileña, porque la desembocadura del rio se bifurca pero que ni de lejos se asemeja, y eso que no hemos estado en la ciudad italiana. La zona de la playa pues como cualquier pueblo costero mediterráneo de España, con edificios super altos y sin nada que visitar. Encima el hostel que nos alojamos lo peor, un par de noches estuvimos juntos pero las otras dos tuvimos que dormir separados en cuarto compartido y la gente con poco respecto hacia los demás, sin dejar dormir, muy escandalosos estos brasileños, y luego encima lo llevaban una abuelas que eran lo peor, por lo que tuvimos movidas, internet no iba, no nos querían dejar sacar el carnet de alberguista internacional, nos querían cobrar de más y estuvimos una hora para que nos hicieran la factura, por lo que presentamos una queja a la organización de hostels internacionales.
Lo mejor de Recife es que tiene metro y unos carteles muy simpáticos como podéis ver en las fotos, además es aquí donde David descubrió esa delicia que es el açaí y que yo ya había probado en Rio de Janeiro años atrás. Se trata de una fruta amazónica que sirven medio granizada con plátano y graviola (cereales), una delicia y que solo podemos degustar en Brasil.
servido por Rocio y David
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12 Noviembre 2009
La primera parada de esta gran aventura es Salvador, capital del estado de Bahía y tercera ciudad más grande de Brasil (en habitantes).la más cantada, la de más hijos ilustres, la más alegre y la más tradicional, cuna de la capoeira y de la santería.
Aunque el planteamiento del viaje ha sido hacerlo en plan mochilero, en esta primera etapa del viaje la ida viene acompañada de siete noches de hotel de cierta categoría, situado en una de las mejores zonas de Salvador, con piscina, sauna, un pequeño gimnasio, desayuno y servicio de habitaciones, más o menos lo que un tres estrellas en España, vamos que con ciertos lujos para empezar, lo cual no ha venido mal para hacer la transición entre nuestra vida anterior, a la de un viaje como el que nos hemos planteado, pero fue sobre todo porque venía con el vuelo.
En estos siete días de estancia hemos intentado recorrernos los lugares más característicos de la ciudad, el centro histórico o Pelourinho, zona norte de la ciudad, como el paseo de Barra, Río Vermehlo, Itapuá con sus playas y chiringuitos en la arena, la laguna de Abaeté, la casa y plaza de Vinicius de Moraes o Doryval Caymi, padres de la Música Popular Brasileña de la cual Rocío es muy seguidora y quería conocer. También estuvimos por el barrio de Ribeira comiendo y tomándonos un helado en la famosa heladería con tantos sabores como podáis imaginar y hasta una incursión a uno de los barrios más humildes o la favela del Peri Peri, ya que tomamos un autobús en el sentido equivocada (la señalización a veces brilla por su ausencia) al pretender volver al hotel, consecuencia, pérdida del partido R. Madrid-Milán y gran vuelta por la ciudad en autobús durante dos horas y media, menos mal que el Madrid perdió y que la confusión del autobús nos permitió ver la cara más fea de esta ciudad y de esta vida, cosa que por voluntad propia no creo que lo hubiéramos hecho.

En cuanto a la gastronomía pues hemos hecho un poco de todo, el desayuno siempre en el hotel por lo del pack, pero comer y cenar un poco variado, desde comprarnos lo más típico en puesto en la calle, comer en chiringuitos en la playa totalmente integrados con la naturaleza, hasta comer en una terraza del Pelourinho y por supuesto probar el agua de coco y el Aracaju, plato típico bahiano (bola frita rellena de cosas buenísimas).
Después de nuestra estancia, la impresión que nos llevamos de esta ciudad es que es bastante caótica en todo, funcionamiento de autobuses, que por cierto, van a toda hostia, organización como ciudad, las casas creemos que se las van haciendo donde pueden en las zonas humildes
y en las no humildes, aunque también las hay, el estilo el como en la costa mediterránea, edificios a lo bestia pero hacia arriba, y sobre todo es una ciudad sucia, con poca inversión en mantenimiento, tanto en lo público como a nivel privado, porque las casas a parte de hacerlas donde les sale están sin enlucir, por lo que le dan ese aspecto feo y poco atractivo para la gente que viene de fuera, solo se mantiene algo el Pelourinho y supongo que es por ser patrimonio de la humanidad. Yo, Rocío, le recomiendo a quien haya estado en la Habana, o mejor aún, a quien no haya estado y critique su aspecto ruinoso, que vaya de vacaciones a Salvador de Bahía, porque a veces da pena ver como está todo. Se puede decir que con este ambiente tan húmedo y hace tanto calor que la gente bahiana tenga cierta tendencia a la vagueza y hasta los propios brasileños así los consideran y se da la impresión que aquí todo el mundo pasa un poco de todo.
La playa de Itapuá tuvo su encanto y se puede llegar a entender que Vinicius de Moraes o Doryval Caymi, padres de la Música Popular Brasileña, le dedicaran sendas canciones magistrales, además, ha sido impagable poder hacerse una foto al lado de la estatua de Vinicius, o visitar la laguna de Abaeté, a la que también nombra en sus canciones.
Nos lo hemos pasado bien, hemos comido muy bien, algo barato pero no mucho, Brasil no es un país económico, ha sido un lujo poder estar en un hotel tan completo, y la verdadera vida mochilera empieza ahora, con los autobuses y los Hotels. Siempre me quedará el recuerdo del Aracaju (comida típica) que nos hemos comido en el farol de barra, del agua de coco en la Playa de Ondina, y del atardecer en Itapuá. Nos vamos con la sensación de haber conocido una parte más de este mundo, que en sí es nuestro mundo, lejano a veces en el espacio pero que en sí no lo es tanto.
Ahora dejamos lejos Salvador y ponemos rumbo norte, destino, la zona de Recife y alrededores.
servido por Rocio y David
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8 Octubre 2009
Bueno, nos encontramos en Valencia a unos días de comenzar esta aventura recogiendo todas nuestras propiedades que aunque es poco, cuesta meter y empaquetarlo todo porque uno no se da cuenta de lo que va acumulando hasta la llegada de un momento como este, con lo que a veces no está mal este tipo de purgación`para quitarnos de encima todo aquello que no nos vale y que de alguna manera nos lastra en esta vida.
A pesar de resultar en un principio sencillo y emocionante preparar una cosa de esta magnitud en nuestras vidas, debido al formato de nuestro viaje, la verdad es que a medida que nos vamos aproximando a la fecha de partida, todo se vuelve frenético y algo angustioso para dejar todo bien atado, y se empieza a tener cierta sensación de ansiedad hasta que llegue el momento de estar sentado en el avión camino de la primera parada.Sobre todo para relajarse porque entre cajas, ubicación de dichas cajas para los próximos años, despedidas con todos aquellos que apreciamos y con los que queremos compartir un momento, ya que en los próximos años será bastante complicado de hacerlo y eso, se hace algo cuesta arriba, pero bueno, a la vez es emotivo el juntar a toda nuestra gente y en todo lo que sea posible hacerlos partícipes de ello, porque todos ellos serán parte del viaje y asi mismo de este blog.
La verdad es que partimos de situaciones muy diferentes porque yo, Rocío repito experiencia, vuelvo a embarcarme en una aventura similar a la que tuve hace tres años, pero aunque la otra vez tenía más ganas de empezar, esta vez me encuentro algo más perezosa al marcharme de Valencia, porque echando la vista atrás sobre estos últimos meses, he de reconocer que acabo de atravesar una de las épocas más felices de mi vida, y eso que productivamente ha sido bastante nula, si obviamos que he adelgazado, que me he puesto en forma, que me he hecho bici-dependiente, que he leído y salido más, que me he enganchado a cuanta serie ha sido posible y que mi relación con David se ha afianzado del todo....vaya, acabo de darme cuenta de que si que he hecho cosas, veis como la vida es más que un trabajo que no nos satisface casi nunca??? Y es por eso que entra una cosilla en el estomago cuando pienso que este pequeño paraíso que hemos construido estos meses llega ya a su fin, que tenemos que abandonar el hogar que creamos en nuestro piso alquilado, que la vida de parada ociosa termina, todo lleva fecha de caducidad. David sigue trabajando, pero yo he estado de vacaciones!!!
Pero el cambio es positivo, nada más y nada menos que un viaje alrededor del mundo, casi nada!!!. Hace tres años, el 14 de octubre de 2006, volaba hacia La habana, y comenzaba un viaje que me llevaría alrededor de 11 países y que acabaría ocho meses después en Buenos Aires. Un viaje que cambió mi vida al completo y me convirtió en lo que soy. Nunca quise volver, lo admito, y el regreso a la "vida normal" fue bastante traumático (con el agravante de que volví completamente arruinada). Ahora, con la experiencia que da la perspectiva, sé que aquel viaje fue preludio de este que estamos a punto de comenzar y que tenía que volver a España para conocer a David. Porque él, sin ninguna duda, es y será lo mejor que tengo, y creo sinceramente que soy una afortunada al darme la vida esta segunda oportunidad de volver a Latinoamérica con él, porque este viaje será distinto (lo siento, solteros-viajeros del mundo), esta vez ya no voy sola.
Por el otro lado me encuentro yo, David, que no he recorrido tanto como Rocío pero bueno, la verdad es que no me he quedado quieto respecto de mi punto de origen y que ahora me embarco en una aventura como esta principalmente porque Rocío me ha hecho ver que es posible el hacer algo así por su experiencia anterior y porque yo también tenía ganas de hacer algo así, solo me faltaba alguien que me diera el empujón que me ha dado Rocío, porque la verdad es encima es buen momento para ello, sin nada que nos ate, con Rocío en el paro, sin perspectivas demasiado aragüeñas, con una situación de crisis que lo único que está generando es que saque lo peor que llevamos dentro gracias al modelo económico que tenemos que lo devora todo, porque aunque yo no he sufrido directamente el golpeo de la crisis pero si indirectamente llegando a dejar de disfrutar con lo que uno hace diariamente que es el trabajo, eso de lo que tanto nos quejamos cuando lo tenemos y de lo que tanto deseamos cuando no lo tenemos, pues bueno, debido a ese artículo 15 de excedencia que mi convenio refleja pues lo haremos efectivo en los próximos dos años de momento para llevar a cabo esta aventura que junto a Rocío me lleve a tener sensaciones únicas, conociendo algo más del mundo en el que vivimos.
Según dice Rocío no me di cuenta realmente de lo que vamos a hacer hasta el momento de cuando me pincharon en Medicina exterior la vacuna contra la fiebre amarilla y el médico nos explico el área de influencia a nivel mundial de la malaria, aunque no me daré cuenta hasta que suba al avión y haya dejado atrás todo aquello que me ha acompañado toda mi vida, excepto una mochila de 50 litros con algo de ropa y lo que en estos momentos lo que más quiero, mi Rocío.
A los amigos y familiares que no vamos a poder despedir, lo siento sinceramente, a través de este blog podréis seguir nuestros pasos y saber de nosotros. De los que nos despidamos....hasta la próxima!!
Dudo mucho que seamos los mismos cuando volvamos, una experiencia así te cambia por completo, en cualquier caso, gracias por estar ahí!!!
Nos vemos en la ruta!!!

servido por Rocio y David
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