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La Coctelera

VIAJEROS NOMADAS

El blog de nuestra vuelta al mundo.

12 Noviembre 2009

Salvador de Bahia, Brasil. Primera parada.

 La primera parada de esta gran aventura es Salvador, capital del estado de Bahía y tercera ciudad más grande de Brasil (en habitantes).la más cantada, la de más hijos ilustres, la más alegre y la más tradicional, cuna de la capoeira y de la santería.

 Aunque el planteamiento del viaje ha sido hacerlo en plan mochilero, en esta primera etapa del viaje la ida viene acompañada de siete noches de hotel de cierta categoría, situado en una de las mejores zonas de Salvador, con piscina, sauna, un pequeño gimnasio, desayuno y servicio de habitaciones, más o menos lo que un tres estrellas en España, vamos que con ciertos lujos para empezar, lo cual no ha venido mal para hacer la transición entre nuestra vida anterior, a la de un viaje como el que nos hemos planteado, pero fue sobre todo porque venía con el vuelo.

En estos siete días de estancia hemos intentado recorrernos los lugares más característicos de la ciudad, el centro histórico o Pelourinho, zona norte de la ciudad, como el paseo de Barra, Río Vermehlo, Itapuá con sus playas y chiringuitos en la arena, la laguna de Abaeté, la casa y plaza de Vinicius de Moraes o Doryval Caymi, padres de la Música Popular Brasileña de la cual Rocío es muy seguidora y quería conocer. También estuvimos por el barrio de Ribeira comiendo y tomándonos un helado en la famosa heladería con tantos sabores como podáis imaginar y hasta una incursión a uno de los barrios más humildes o la favela del Peri Peri, ya que tomamos un autobús en el sentido equivocada (la señalización a veces brilla por su ausencia) al pretender volver al hotel, consecuencia, pérdida del partido R. Madrid-Milán y gran vuelta por la ciudad en autobús durante dos horas y media, menos mal que el Madrid perdió y que la confusión del autobús nos permitió ver la cara más fea de esta ciudad y de esta vida, cosa que por voluntad propia no creo que lo hubiéramos hecho.

 En cuanto a la gastronomía pues hemos hecho un poco de todo, el desayuno siempre en el hotel por lo del pack, pero comer y cenar un poco variado, desde comprarnos lo más típico en puesto en la calle, comer en chiringuitos en la playa totalmente integrados con la naturaleza, hasta comer en una terraza del Pelourinho y por supuesto probar el agua de coco y el Aracaju, plato típico bahiano (bola frita rellena de cosas buenísimas).

Después de nuestra estancia, la impresión que nos llevamos de esta ciudad es que es bastante caótica en todo, funcionamiento de autobuses, que por cierto, van a toda hostia, organización como ciudad, las casas creemos que se las van haciendo donde pueden en las zonas humildes y en las no humildes, aunque también las hay, el estilo el como en la costa mediterránea, edificios a lo bestia pero hacia arriba, y sobre todo es una ciudad sucia, con poca inversión en mantenimiento, tanto en lo público como a nivel privado, porque las casas a parte de hacerlas donde les sale están sin enlucir, por lo que le dan ese aspecto feo y poco atractivo para la gente que viene de fuera, solo se mantiene algo el Pelourinho y supongo que es por ser patrimonio de la humanidad. Yo, Rocío, le recomiendo a quien haya estado en la Habana, o mejor aún, a quien no haya estado y critique su aspecto ruinoso, que vaya de vacaciones a Salvador de Bahía, porque a veces da pena ver como está todo. Se puede decir que con este ambiente tan húmedo y hace tanto calor que la gente bahiana tenga cierta tendencia a la vagueza y hasta los propios brasileños así los consideran y se da la impresión que aquí todo el mundo pasa un poco de todo.

 La playa de Itapuá tuvo su encanto y se puede llegar a entender que Vinicius de Moraes o Doryval Caymi, padres de la Música Popular Brasileña, le dedicaran sendas canciones magistrales, además, ha sido impagable poder hacerse una foto al lado de la estatua de Vinicius, o visitar la laguna de Abaeté, a la que también nombra en sus canciones.

 Nos lo hemos pasado bien, hemos comido muy bien, algo barato pero no mucho, Brasil no es un país económico, ha sido un lujo poder estar en un hotel tan completo, y la verdadera vida mochilera empieza ahora, con los autobuses y los Hotels. Siempre me quedará el recuerdo del Aracaju (comida típica) que nos hemos comido en el farol de barra, del agua de coco en la Playa de Ondina, y del atardecer en Itapuá. Nos vamos con la sensación de haber conocido una parte más de este mundo, que en sí es nuestro mundo, lejano a veces en el espacio pero que en sí no lo es tanto.

  Ahora dejamos lejos Salvador y ponemos rumbo norte, destino, la zona de Recife y alrededores.

 

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